Director: Borys Lankosz
2009
Son los años 50. Sabina (Agata Buzek), una trabajadora editorial de treinta años, lleva una vida llena de rutina y soledad. Su día a día está dominado por las expectativas de su madre (Krystyna Janda), quien se preocupa por su futuro, y de su abuela (Anna Polony), que con cada momento intenta más forzar a su nieta a involucrarse en la vida social. Sin embargo, Sabina parece estar resignada a una vida solitaria, sin buscar a la fuerza nuevas relaciones. Un día, en la calle, Sabina es salvada por un hombre misterioso (Marcin Dorociński). Cautivada por este suceso y sin conocer su verdadera naturaleza, pronto se involucra en un romance con él. Resulta ser que el hombre es un agente de la Oficina de Seguridad, y su relación —llena de pasión pero también de incertidumbre— se convierte en un juego mortal, donde está en juego no solo el amor, sino también la vida. Los creadores de la película combinan de manera sofisticada elementos políticos con los dramas personales de los personajes, creando una historia llena de tensión y absurdo. A pesar del trasfondo dramático, la película no pierde ligereza, y el humor e ironía se convierten en las principales herramientas para mostrar los errores y corrupciones de aquella realidad. Gracias a su estilización excepcional y a las excelentes interpretaciones actorales, el film se transforma en un homenaje a aquella época y sus absurdos, mostrando al mismo tiempo lo difícil que era sobrevivir en un mundo donde todo estaba en venta—desde el amor hasta la lealtad.
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